viernes 20 de mayo de 2011

La humana con complejo de diosa

Esta era una vez
una humana
que tenia complejo de diosa
ella creía que todo era imperfecto
ella se quejaba de todo
no soportaba ver tanta idiotez
veía todo desde un nivel arriba
sin verse ella misma
no se evaluaba constantemente
solo se dedicaba a ver lo que hacian mal los demas humanos
un día
un día
un día
se evaluó también
y se dio cuenta que era inferior a los humanos que criticaba
ya que al menos ellos aceptaban
su condición de humanos
y sabian que fallaban
y no buscaban perfección
se adecuaban a lo que eran
y no pretendían cosas que no fueran posibles
eran felices con su imperfección
eran felices con su vida de ojos cerrados
o de ojos realistas
ella se puso muy triste
por algunos días
y comprendió
que al no poder comprender
a esos humanos
que se conformaban
y así vivían felices
se fue a buscar otros mundos en donde no fuera algo normal el conformismo
nadie la vio de nuevo
de pronto desapareció
fue olvidada muy rápidamente
y FIN
EGDLG

viernes 15 de octubre de 2010

Malandro


Sí señora, pero mire hay mucha fila,
si quiere yo le puedo decir cómo mandar crédito
por mensaje.

Ah, si fueras tan amable.

Pues mire, primero tiene que marcar el número al que
le quiere mandar crédito, pero sólo timbrarle, que no conteste;
Luego, escribe en un mensaje éste número (y le di mi número),
seguido de un espacio y la cantidad en pesos que le quiere transferir,
después envía el mensaje al 7373 y espera, a veces se tarda como media hora,
a veces es más rápido. Y ya, eso es todo;
Eso sí, no puede mandar más de 99 pesos.

Ay ¿en serio tan fácil? A ver, vamos a mandarle 50 pesos a mi hija.

Sí, márquele a su hija pero al primer timbrazo cuelgue...
Ahora escriba el número que le di...aja, un espacio y luego 50...
Sip, al 7373... y ya, en unos minutos se le cargará el saldo a su hija :)
Bueno señora, yo me tengo que ir, que tenga un buen día.

Gracias joven, muy amable, que le vaya bien.

¡Dinero Fácil!




miércoles 7 de julio de 2010

Aprendiendo a nadar


Why live a life
That's painted with pity
And sadness and strife
Why dream a dream
That's tainted with trouble
And less than it seems
Why bother bothering
Just for a poem
Or another sad song to sing
Why live a life
Why live a life

"The art of suicide", Emilie Autumn


¿Te imaginas siendo tú en un mundo de zánganos gigantes exterminadores rodeado de putrefacción, envidia, corrupción y miedo?
¿Te imaginas utilizando tu cerebro diminuto para encontrar que la mejor opción para sobrevivir es volverte su mascota?

Hoy maté un ratón. Más bien provoqué su muerte. Lo eché en un bote lleno de agua porque no tuve el valor de aplastarlo con mis propias manos. No quise ver su sangre y sus entrañas. No quise escuchar chillidos aterradores buscando ayuda.

Me despertó una sensación de bichos en mi pierna, aún no sabía lo que era. Mi reacción, una sacudida piernal acompañada de un ¡qué carajo! y exaltación en mi respirar.
Hace mucho calor. Afuera sigue lloviendo.
Lights on y nada, pero me mantengo alerta.
Se escucha movimiento debajo de la cama, ¿qué es?
Mi hermano despierta y, molesto, me dice que deje de imaginarme cosas.
¡Ah qué pinche calor!
Ya no puedo dormir. Recuerdo entonces que estaba en medio, tal vez al final, de una pesadilla, puta pesadilla.

Soy el clásico pasajero de la embarcación errante que es destruida
por una tormenta o por un iceberg sorpresa, pero yo muero sin isla desierta ni Kate Winslet que me acompañe.

Ahi está, se escucha cómo mueve cosas, se mueve entre la bolsa
de los calcetines.
Lo busco.
Nada.

Mi hermano, ya despierto, me observa y se ríe en silencio. Debo verme ridículo buscando algo que sólo yo he sentido, sólo yo he escuchado y que ni siquiera he visto, no sé siquiera lo que es.

Tardó un poco pero al fin fui salvado de ser un loquito más imaginando que campanita viene a su cuarto y se cuela por la ventana.
Sale como por su casa (que lo fue por unos días seguramente) desde el
closet y nuevamente hacia debajo de la cama. ¡Piiiiinche ratón!

Me largo, no estoy de humor para intentar atraparlo.
No tarda mucho en salir mi compañero de cuarto a pedirme ayuda, lo acaba de ver pasar y no lo quiere más bajo su cama.
No le hago caso y sigo buscando música para relajarme.

Instantes después sale a rogarme ayuda, "está atrapado" pero debo ser yo quien lo mate. Esa es la intensión primera, no sólo atraparlo o ahuyentarlo o adoptarlo.
No.
¡No, maldita sea!
Matarlo.
Eliminarlo.
Terminar con su existencia.
Maldito, lo merece, es un puto ratón de coladera, gris, sucio, despreciable, animal rastrero, infeccioso y plagoso que seguramente vendrá acompañado de un ejercito de ratones matones en cuanto vea que lo dejamos vivir.

No me costó trabajo, el pendejo se metió en un zapato y quedó a merced de sus captores.

-Baja a llenar un bote con agua...

Y ahora pienso, recuerdo.
¿Por qué jodida razón estaba por mi pierna?
¿Y si quería ser domesticado?

Me imagino su cerebro diminuto maquinando nuestra reacción.
- ¡Mira qué bonito ratón!
Y nosotros adoptandolo, alimentandolo, encerrandolo, disminuyendo su existencia a comer y dormir. Arrebatandole su libertad pero también su miedo a morir.

Tengo ganas de llorar, es ridículo, lo sé, pero ahora me persigue esa imagen de él luchando por respirar mientras todo su ser se llena de agua, y el aire y la vida se le escapan en burbujas.

A veces me imagino siendo un asesino en serie o un agente especial que mata sin dudar, certeramente, sin fallas.
Pero ahora voy entendiendo que no soporto la muerte, me siento terriblemente mal, mi ser se niega a faltarle al respeto a la vida de esta forma.

Era un ratón sí, un ratón de alcantarilla, también, pero era un ser vivo, en el lugar incorrecto a la hora incorrecta, en una noche horrenda llena de calor y lluvia, en la cual mis pesadillas impedían mi descanso y él... ¡me despertó! Tal vez salvandome, con su pequeñéz, tal vez abrazandome. ¡De qué otra forma lo iba a hacer! Sólo rondando en mi pierna, junto a mi, transmitiendome un "tranquilo, es sólo un mal sueño".

Ahora yace inflado, agotado, muerto en el fondo, arrepentido. Ha comprobado una vez más que nosotros, seres "humanos" somos ciertamente seres horrendos.

¿Torna a Surriento con Pavarotti, qué chingaos, qué mierda de nombre de canción es ese?
Su grito final (porque eso es lo que es ¿cierto?), un grito operoso, opereto, es el que finalmente me vence, las lágrimas salen y este llanto silencioso es liberador pero insuficiente, no logro perdonarme.

Después de un rato, encontré consuelo imaginandome que así como yo planeo mi muerte, él, después de matar a un caracól indefenso, decidió castigar su injusticia viniendo a morir a nuestro cuarto.

Imbécil.

Fue así que por fin, después de 37 minutos de latigazos mentales y lágrimas cocodrilares,
"Fee Fi Fo Fun For Me
I dreamt I was chasing
The monster out of me
I got him in a corner
A Ha Ha Hee Hee Hee"
me regresó a mi vida feliz.
Ja.
¿Cuál vida?
Moloko me hipnotiza.

Lo planearé con precisión, no se necesita mucho. Encontrar en algún puerto de este hermoso país una embarcación errante que quiera llevarme (a cambio de unos cuantos pesos) a pescar o a conocer el mar de noche.

No, eso no funcionaría.

Cualquier noche a media noche en cualquier balneario con alberca profunda, un clavado obligado por mi alter ego (que hace de mi) empujando a mi mismo (que hace de ratón mugroso), y después nada, o todo, yo luchando por mi vida porque no sé flotar y si lo sé no me he enterado, y si me entero no importa porque en algún momento he de cansarme y no habrá nadie para rescatarme. En unos momentos me rendiré y como en las películas veré pasar mi vida en un instante.
Ja.
¿Cuál vida?

Ahi está, no veré pasar nada y moriré sin más. Muerte rodeada de la crema y nata de la vida, osease el mar (¿con sus olas y sus peces? No, estoy en una alberca, lo de la embarcación no funcionó).
Nadie lo sabe mejor que yo, nada pasa, nada que pueda evitarlo, mi destino revelado.
¿Suicidio?
No.
¡No mi chavo, NO!
Justicia.
No pasa nada. O tal vez sí. Tal vez por fin aprenda a nadar.

viernes 18 de junio de 2010

R


Cada paso hacia tu casa está lleno de hojas extrañas y
personas sin igual. Recojo una ramita en forma de erre
y se me acerca un fulano con cara de abuelo pidiendome
fuego.

Hoy he pensado en tí. No sé cómo pudimos
terminar tan encabritados por una ramita violando
tu espacio personal a la altura del ombligo.

Si te reclamara esa manera tuya de repetir cada
diez segundos el nombre de con-quien-platicas terminarías
burlandote de mi hedor de pies y de mi herramienta chueca.

He dejado de bordar el suéter que te tenía pensado.
No quiero más tu agua de horchata ni tus besos en
los dedos. Quiero más locura tuya, quiero tus suspiros
y tus buenos deseos.

Una ramita y tu ombligo. La forma de una erre apunta,
por sus curvas y sus ángulos, a un recorrido imaginario
por un espacio: el de tu piel. Puedo seguir la sutileza
de los vellos que dibujan una ruta hacia tu sexo, o puedo
perfilar la curva que delimitan tus costillas, hundimiento
del terreno en el que magníficos, aunque breves, se insinúan
tus pechos. En tus pezones se manifiesta el frío del aire que
se encuentra con lo agitado de las respiraciones. En la humedad
de tu cuerpo, vuelto súbitamente entrepierna, se anuncia el mundo
en medio del calor y la débil fortaleza de un sexo asustado ante la
monumentalidad de la carne.
Por eso, por nuestra desnudez, tu suéter quedó interrumpido,
por tu piel el temor de los humores, por el deseo la saciedad
de la horchata y el ansia de tu lengua.

Caliper y Tonasan, Primavera 2010



martes 2 de febrero de 2010

Colmillos, colmillos



Causantes de emoción y de sonrisas,
no es sólo el verte con una maleta todos los días y saber tranquilizado que no te vas,
que aunque no te despidas te volveré a ver, que aunque golpes recibas siempre te ira muy bien.
Colmillos, colmillos y cierta torpeza al hablar,
parsimonia, pasividad y encanto, voz de niña, corazón gigante, alma guerrera, mujer apasionante.
Esa eres tú empequeñecida por mi necesidad de describir.
Que aunque inefable te sé, grande es mi deseo de quererte,
cada vez más cerca de mi tenerte.

lunes 18 de enero de 2010

Base por bola.



Hoy soñé que te daba un beso.
Me paré junto a ti en esa posición sonada de la que tanto hablan todos.
Tú sentada y yo a tu izquierda.
Tu cabello negro envidiable lacio mojado deseable.
Me acerqué sólo un momento, tú trabajabas.
No resistí la emoción y lo hice.
Estoy algo cansado, mi ojo tiembla y es ya tarde.
Aún asi estoy contento, sin tu aroma pero con tu recuerdo.
Te abracé sólo de lado y besé tu gran, largo cabello.
Recibí una sonrisa extrañada, no esperaba más pero aún así no parezco contento. Sé que debemos seguir y yo sin ti,
tú con tanto, tantas cosas y tus cosas,
yo con otras y este frasco, este frasco y este clic,
este ojo tembloroso que dicen que es por estrés,
que por tanto frio, que ya soy viejo, que es a causa de que hace tiempo que ya no río.
"Who you think you are?"
"¡No puedes ir por el mundo rompiendo corazones!".
¿pobre de mi o autocompasión? Según tú es la misma jodida cosa,
pero no es en ti en quien ahora pienso,
no eres tú la que me alegra en mis sueños.
No importa como le llame, siento mi corazón a pedazos,
y eso me causa escasez, escasez de ganas y amor, escasez de valor y motivos, tanto amor para dar tantas veces rechazado que ya no se atreve a mirar.
¡Y tú y tu autosuficiencia! Esa pinche forma de ser que me llena de envidia y vómito.
¿Estas palabras son mias? Salen ardorosamente, salen porque no te conozco, eres tan diferente, tan poderosa, y a la vez tan ordinaria, a momentos tan pendeja, y los aplausos y el frio que no termina de llegar y de nuevo este jodido temblor, este mareo, este dolor de cabeza, esta sed, esta falta de tanto, este exceso de panza, esta hermosa música.
Se feliz pues, ya llegará mi turno.

sábado 10 de octubre de 2009

Amanecer tardío.



Agudeza visual y la última alusión a la prostitución de letras.
No es que fuera prohibida, más bien privada.
De una inspiración mágica embellecida por el enamoramiento en soledad que no podia ser mostrado,
no recibir tanta luz.
Sólo nació y así como nació y se alimentó debió ocultarse,
nunca salir a las calles,
nunca ser visto por alguien más aunque supiera de computadoras.
Diferencias marcadas en arrugas y color de ojos.
Una cana arrancada, una menos y es justo esa la que trae consigo una ráfaga de felicidad.
Entre dioses cuentos reyes y mortales se levanta una sesión de incertidumbre adornada de ilegalidad,
inmoralidad y gula.
13:18 y para mi va amaneciendo.
El rodar lento de las 15753 llantas,
junto con la estupidez,
es el mejor alimento para la desesperación.
Un beso,
uno solo y un te quiero son suficientes para abandonarse al amor y dejar atrás lo clandestino,
un especial destino en forma de cuarto menguante que ronda tu mente y te emociona mientras te vacía.
Nada como desaparecer,
nada como reaparecer y saborear después de darse cuenta,
querer nunca estar harto de juegos malabares en historias tintorescas.